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Biografía de Octavio Paz

Fuente Wikipedia>> Octavio Irineo Paz Lozano (Ciudad de México31 de marzo de 1914Ib.19 de abril de 1998) fue un poetaensayista y diplomáticomexicanopremio nobel de literatura en 1990. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos.

Primeros años            Octavio_Paz_-_1988_Malmö

Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914, durante la Revolución mexicana. Apenas unos meses después, al unirse su padre al movimiento zapatista junto con Antonio Díaz Soto y Gama, su madre lo llevó a vivir a la casa del abuelo paterno, Ireneo Paz, en Mixcoac, entonces un poblado cercano a la Ciudad de México. Ahí radicaron hasta que Octavio Paz Lozano tuvo que asilarse en Los Ángeles con la representación de Emiliano Zapata ante los Estados Unidos, cargo que mantuvo hasta 1919, año del asesinato de Zapata.

En ese tiempo lo cuidaron su madre Josefina Lozano, su tía Amalia Paz Solórzano y su abuelo paterno, Ireneo Paz (1836-1924), un soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz, intelectual liberal y novelista. Su padre, Octavio Paz Solórzano (1883-1935), el menor de siete hermanos, trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista.​ Todas estas actividades provocaron que el padre se ausentara de casa durante largos periodos.

Vida de estudiante

Su educación se inició en los Estados Unidos, en donde Paz Solórzano llegó en octubre de 1916 como representante de Zapata.

La estancia en los Estados Unidos, de casi dos años, significó para Octavio Paz el enfrentamiento con la imposibilidad de comunicarse; según recuerda Paz, en Los Ángeles sus padres lo llevaron a un colegio, «y como no hablaba ni una sola palabra de inglés le costó mucho trabajo comunicarse con sus compañeros. El primer día hubo burlas y, claro, una pelea. Regresó a su casa con el traje desgarrado, un ojo semicerrado y la boca rota. A los dos años volví a México y sufrí lo mismo entre mis compatriotas: otra vez burlas y puñetazos».

En 1929 José Vasconcelos se lanza a la gran aventura de buscar la presidencia, apoyado por aspiraciones legítimas de un sector social identificado con la autonomía universitaria. Arrebatado por la huelga estudiantil, Octavio Paz, pese a no haber participado en el movimiento vasconcelista, comulgó con el ideal que lo guiaba, se vio envuelto «en la gran fe vasconcelista, en ese fervor que posteriormente produjo muchas cosas y, entre ellas, una organización de estudiantes pro obrero y campesino de la que a su vez surgieron muchas gentes que con los años se convirtieron al marxismo o al sinarquismo».

Octavio Paz se adhirió al anarquismo sostenido por José Bosch, un joven catalán a quien conocería entonces y que lo introduciría al «pensamiento libertario». Momento también de elecciones, Paz se enfrentaría a la que sería la disyuntiva de su generación: política o violencia, «de ahí la predisposición de algunos a las soluciones extremas: las tendencias al fascismo o al marxismo. Yo me identifiqué con la gente de izquierda».

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Biografía de Luis Cernuda

Luis Cernuda Bidou o Bidón (Sevilla21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México5 de noviembre de 1963) fue un destacado poeta crítico literario español, miembro de la llamada Generación del 27.

Primeros años y formación

Ulises Bidou, era de origen francés, pero se castellanizó el apellido al instalarse como droguero en Sevilla; luego en el exilio su nieto recobraría el apellido. Su educación fue rígida e intransigente debido al carácter y a la condición militar de su padre, Bernardo Cernuda y Bousa, que se retiró con el grado de coronel. Con motivo del traslado de los restos de Bécquer, a los nueve años de edad empieza a leer poesía y, más tarde, un profesor lo anima a escribir versos y le corrige los que compone. Empieza a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla en 1919, siendo uno de sus profesores Pedro Salinas, quien le ayudó con sus primeras publicaciones. Al año siguiente fallece su padre.

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En 1923 deja la universidad para hacer el servicio militar e ingresa en el Regimiento de Caballería de Sevilla. En 1924 volvió para terminar la carrera, lo que consiguió en 1926. Asiste con Higinio Capote y Joaquín Romero Murube a las tertulias literarias organizadas por Salinas, lee a los clásicos españoles y a autores franceses, especialmente André Gide, que supone para él una revelación. En 1925conoce a Juan Ramón Jiménez y publica sus primeros poemas en Revista de Occidente. En 1926 viaja a Madrid; colabora en La VerdadMediodía y Litoral, la revista malagueña del matrimonio formado por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, a los que siempre le unirá una gran amistad, incluso en el exilio mexicano. Lee a los surrealistas franceses, y le influyen en especial Pierre Reverdy y Paul Éluard, a quien traducirá más tarde.

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Casa natal del poeta en el número 6 de la antigua calle de Conde de Tojar, actualmente calle Acetres, en Sevilla.

Comienzos de su carrera literaria

En 1927 publica su primer libro lírico, Perfil del aire en la imprenta malagueña de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, recibiendo una gran mayoría de críticas negativas. Incluso su mentor Salinas considera a este libro demasiado influido por Jorge Guillén. En diciembre asiste a los actos celebrados en el Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, pero sólo como oyente, aunque ya había conocido a varios miembros de la que sería denominada después Generación de 1927. En 1928 fallece su madre y, tras liquidar la herencia familiar, abandona Sevilla para siempre, visitando antes a sus amigos malagueños (Altolaguirre, Prados, Méndez e Hinojosa); allí tiene un breve affaire amoroso con Gerardo Carmona y marcha a Madrid, donde conoce a Vicente Aleixandre; en noviembre Salinas le ayuda a conseguir un lectorado de español en la Universidad de Toulouse; viaja también a París, donde se aficiona al cine.

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Biografía de César Vallejo

Fuente>> Wikipedia: César Abraham Vallejo Mendoza nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, pueblo en una zona alta del departamento de La Libertad, en Perú. Hijo de Francisco de Paula Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza Gurrionero, fue el menor de once hermanos; su apariencia mestiza se debió a que sus abuelas fueron indígenas y sus abuelos gallegos, uno de ellos fue el sacerdote mercedario José Rufo Vallejo, quien yace en las catacumbas de la iglesia del pueblo de Pallasca en Áncash.​ Vallejo era un «hombre muy moreno, con nariz de boxeador y gomina en el pelo», recordaba César González Ruano, en una entrevista publicada en el Heraldo de Madrid, el 27 de enero de 1931.

El joven Vallejo

Sus padres querían dedicarlo al sacerdocio, lo que él en su primera infancia aceptó de muy buena gana; de ahí que existan tantas referencias bíblicas y litúrgicas en sus primeros versos. Sus estudios primarios los realizó en el Centro Escolar Nº 271 del mismo Santiago de Chuco, pero desde abril de 1905 hasta 1909 estudió la secundaria en el Colegio Nacional San Nicolás de Huamachuco.

En 1910 se matriculó en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, pero debido a problemas económicos retorna a su pueblo, con el propósito de trabajar y ahorrar para continuar luego sus estudios. Apoyó a su padre en las tareas administrativas de gobernador y toma contacto con la realidad de los mineros de Quiruvilca, cerca de Santiago de Chuco, lo que recordará más adelante en su novela El tungsteno.

Viajó a Lima en 1911 para matricularse en la Facultad de Medicina de San Fernando, pero nuevamente abandonó el claustro universitario por razones económicas o tal vez por desilusionarse de dicha carrera. Consiguió un empleo de preceptor de los hijos de un rico hacendado de Acobamba (departamento de Junín), trabajo en el que permanece durante siete meses. Luego regresó a Trujillo, y en 1912 consiguió un modesto empleo como ayudante de cajero en la hacienda azucarera “Roma”, en el valle Chicama, donde fue testigo de la cruel explotación de los peones indios.

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Biografía de Juana de Ibarbourou

Juana de Ibarbourou (Fernández Morales, de soltera), también conocida como Juana de América (Melo8 de marzo de 1892Montevideo15 de julio de 1979), fue una poetisa uruguaya. El 10 de agosto de 1929 recibió, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el título de «Juana de América» de la mano de Juan Zorrilla de San Martín frente a una multitud de poetas y personalidades. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado en el panteón de su familia del Cementerio del Buceo.

Nació en 1892, aunque ella proclamaba haber nacido en 1895. Su nombre era Juana Fernández Morales, pero se hizo conocida como Juana de Ibarbourou, tomando el apellido de su marido, el capitán Lucas Ibarbourou, con quien se casó a los veinte años.
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Su padre, Vicente Fernández, español de Galicia, nació en Lorenzana —provincia de Lugo—, cuya biblioteca municipal lleva el nombre de la poetisa. Su madre, Valentina Morales, pertenecía a una de las familias españolas más antiguas del Uruguay. Vivió hasta los 18 años en Melo. Sobre su niñez y sus vivencias allí escribió:

Fue mi paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere ni edén que se repita. Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes (…) Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne (…)

Juana de Ibarbourou.

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Biografía de Gustavo Adolfo Bécquer

Bécquer: la poesía hecha palabra

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Casa natal de Gustavo Adolfo Bécquer en Sevilla (calle del Conde de Barajas).Adentrarse en la vida y obra de Gustavo Adolfo Bécquer supone iniciar un viaje por un mundo de luces y sombras, donde al final lo que queda es la sensación de haber presenciado la historia de un hombre, que como tal, está sujeto a múltiples contradicciones. De hecho, es precisamente esta característica la que nos permite leer sus poemas y hacerlos nuestros, o conocer los detalles de su azarosa vida, y experimentar los mismos miedos y alegrías que asaltaron al poeta.

Todo su mundo estará regido por un sinfín de oposiciones. Desde su postura política conservadora salpicada de ideas progresistas y filantrópicas, hasta la alternancia de períodos de máxima actividad y sabia pereza, pasando por un gusto musical que fluctúa entre la ópera y las seguidillas flamencas. De todo esto serán fieles testigos no sólo sus rimas y leyendas, sino también sus creaciones periodísticas o proyectos como la Historia de los templos de España. Todos sus escritos dan muestra de un universo personal dividido entre el sueño y la razón, la mujer ideal y la mujer carnal, la idea y la palabra, la aristocracia y el pueblo, el sentimiento y la inteligencia…

Sin embargo, Gustavo Adolfo, que nació en Sevilla un 17 de febrero de 1836, fruto del matrimonio entre José María Domínguez Bécquer y Joaquina M.ª Bastida, no adopta estas dicotomías de forma artificial, como muchos otros poetas del momento. Sus dudas serán siempre auténticas y a través de la palabra tratará de lograr, a veces sin éxito, la síntesis de todos esos contrarios. La primera confrontación importante tiene lugar cuando Bécquer, gracias a una aspiración compartida con sus amigos de infancia, Narciso Campillo y Julio Nombela, decide marchar a Madrid en 1854 en busca de fortuna literaria.

Para comprender el impacto que supuso su llegada a la corte debemos imaginarnos una Sevilla luminosa, cargada de olores especiados y revestida de mil colores. Una Sevilla muy propicia para que las inquietudes artísticas de un joven como Bécquer encuentren inspiración constante a su alrededor. Una Sevilla en perenne estado de fiesta:

«El panorama que ofrece el real de la feria desde la puerta de San Fernando es imposible describirlo con palabras y apenas el lápiz podría reproducir en conjunto. Hay una riqueza tal de luz, de color y de líneas (…) Figuraos al través de la gasa de oro que finge el polvo su llanura tendida y verde como la esmeralda, el cielo azul y brillante, el aire como inflamado por los rayos de un sol de fuego que todo lo rodea, lo colora y lo enciende. Por un lado se ven las blancas azoteas de Sevilla, los campanarios de sus iglesias, los moriscos miradores, la verdura de los jardines que rebosa por cima de las tapias, los torreones árabes y romanos de los muros (…).»

(«La feria de Sevilla», El Museo Universal, 25-abril-1869).

Gustavo Adolfo Bécquer. Retrato de Valeriano Domínguez Bécquer. Museo de Bellas Artes de Sevilla.Al ver la colorista descripción de la ciudad, no resulta extraño que tras su paso por el Colegio de Náutica de San Telmo (1846-1847), forme parte del taller de pintura de Antonio Cabral Bejarano (1850) y más tarde del de su familiar, Joaquín Domínguez Bécquer, siempre con la compañía inseparable de su hermano Valeriano. De este modo, el universo poético becqueriano ganará en matices que se reflejarán a lo largo de toda su obra.

La muerte de sus padres (José Domínguez Bécquer en 1841 y Joaquina Bastida en 1847) se verá compensada con el cariño que recibe por parte del resto de la familia, especialmente de su madrina Manuela Monehay Moreno, así como por la constante actividad de Bécquer ya sea en la pintura, la escritura o la música. Aquellos que rodearon al poeta y lo conocieron de forma más íntima, como por ejemplo Ramón Rodríguez Correa o Narciso Campillo, señalan en sus testimonios tras la muerte del escritor cómo éste destacaba en el campo del dibujo y la música. En este sentido, la infancia del poeta es muy importante porque sentará las bases de lo que serán más tarde sus escritos.

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Entre mis silencios

Gritos, Silencios y Poemas

Amado Nervo

“Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor.” ― Amado Nervo

Jaime Sabines

“Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado.” ― Jaime Sabines

Juan Ramón Jiménez

“Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Y se quedarán los pájaros cantando.” ― Juan Ramón Jiménez

Miguel de Unamuno - (Bilbao 1864 - Salamanca 1936)

“Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.” ― Miguel de Unamuno

Federico García Lorca

“El más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta” ― Federico García Lorca

Sólo Poemas

“La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.” ― Antonio Gala

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