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La vida de Antonio Machado en Soria

Cuando Machado llega a Soria por primera vez, para tomar posesión de su cátedra de francés , se instala en la calle del Collado 54, en una modesta casa de huéspedes de Isidoro Martínez y Regina Cuevas, cuñado y hermana de Isabel Cuevas, madre de Leonor. Estará por unos días ya que pedirá permiso al director de instituto para que sea el profesor suplente quien finalice el curso.

Regresa a Madrid, y una vez que en octubre tiene que hacerse cargo definitivamente de sus clases, se instala en la misma pensión. En diciembre, el dueño, decide abandonar Soria y se hará cargo Isabel Cuevas que viene con su marido. Ceferino Izquierdo, y sus tres hijos. Ésta poco después trasladará la pensión a la calle Estudios, 7, esquina Teatinos.

Desde esta ubicación, la distancia al instituto, andando es muy corta, 1 o 2 minutos probablemente tardaba el poeta en llegar a sus quehaceres (Poco más tardaba en la anterior dirección del Collado) Una vez que se casan la madre de Leonor les prepara una casa en la calle Estudios, 4.

Parece ser que apenas la utilizan, aunque bien podría imaginarse que en ella tendría el poeta la mayor tranquilidad para escribir sus versos En la primavera de 1912, Antonio Machado decide alquilar una casita, camino del Mirón para encontrar mas fácilmente el ambiente deseado para la curación de su mujer, que ha enfermado de tuberculosis hace un año. No se ha localizado la ubicación exacta de esta casa, aunque quizás pudiera estar donde se observa en la foto en la explanada de la derecha. Finalmente Leonor no mejora, y dado que la inmovilidad de su cuerpo va en aumento, poco antes de morir, regresan a la casa de la calle Estudios para facilitarle las mayores comodidades y afectos

Unamuno, antes la verdad que la paz

El autor responde a los hispanistas franceses Colette y Jean-Claude Rabaté e insiste en su versión de los hechos ocurridos en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en 1936.

El filósofo Miguel de Unamuno, profesor y rector, en la Universidad de Salamanca, en una imagen de 1934.
El filósofo Miguel de Unamuno, profesor y rector, en la Universidad de Salamanca, en una imagen de 1934. JOSÉ SUÁREZ

SEVERIANO DELGADO – 11 JUN 2018 – 14:47 CEST – 

Ya que los profesores Colette y Jean-Claude Rabaté dedican media página de El País del 27 de mayo a glosar unas palabras mías, transcritas por Sergio del Molino en su reportaje del 8 de mayo titulado Lo que Unamuno nunca le dijo a Millán Astray, no me queda más remedio que intervenir. Se trata, en concreto, de que Sergio del Molino cita como palabras textuales mías que el acto del 12 de octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca fue “brutalmente banal”, expresión que no ha gustado a los profesores Rabaté y hacen de ella el eje de su argumentación, sin referirse en absoluto a lo más importante del reportaje de Sergio del Molino: mi investigación titulada Arqueología de un mito, donde demuestro con fuerza suficiente que la llamada “versión canónica” del acto del 12 de octubre, centrada en largos discursos de Millán Astray y de Unamuno, es una invención literaria de Luis Portillo Pérez, publicada en 1941.

Pero vayamos por partes. El 12 de octubre se celebraba el Día de la Raza, uno más de los actos que trufaban el calendario académico: la apertura de curso, la academia de Santo Tomás, el homenaje a Santa Teresa de Jesús, las conferencias del Ateneo Salmantino, las veladas literarias en homenaje a las glorias locales… Actos en los que los discursos podían ser rimbombantes, engolados, abstrusos o edificantes, pero rara vez interesantes y amenos. Actos banales. El acto del Día de la Raza de 1936 hubiera sido igual de aburrido que los demás sino fuera porque España se encontraba sumida en la guerra civil, y que en Salamanca se había instalado el cuartel general del generalísimo Franco, elegido jefe del estado unos días antes. Debido a esta circunstancia, Unamuno presidió el acto en representación de Franco y estuvo acompañado en la mesa presidencial por Carmen Polo y por el general Millán Astray.

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Entre mis silencios

Gritos, Silencios y Poemas

Amado Nervo

“Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor.” ― Amado Nervo

Si Yo fuera Poeta

“Poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo, ni la flor de un solo huerto. Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros.” ― León Felipe

Miguel de Unamuno - (Bilbao 1864 - Salamanca 1936)

“Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.” ― Miguel de Unamuno

Sólo Poemas

“La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.” ― Antonio Gala

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